¿Qué temas son prioritarios y qué debería trabajar la nueva gestión?
El análisis comparado de las leyes municipales aprobadas por los Concejos salientes permite sostener una primera conclusión general: la producción normativa no siempre equivale a gestión urbana efectiva. Cochabamba produjo muchas leyes, La Paz produjo pocas y Santa Cruz produjo una cantidad intermedia, pero en los tres casos aparece una misma pregunta de fondo: ¿las normas están ayudando a gobernar mejor la ciudad o solo registran, administran y celebran hechos que ocurren por fuera de una planificación estratégica?
En La Paz, los datos muestran una legislación escasa y reactiva. Por ejemplo, las normas sobre riesgos aparecen asociadas a zonas donde ya ocurrieron deslizamientos o emergencias, pero no se observa una agenda normativa robusta de prevención, monitoreo territorial o planificación de largo plazo. La funcionaria municipal entrevistada para este estudio lo resumió con crudeza:
"Ninguna de estas leyes tiene indicadores que te digan cuánto va cambiando y qué cosas tienes que modificar en el tiempo."
— Fuente anónima, funcionaria del municipio de La Paz
En Cochabamba, en cambio, la gran cantidad de normas muestra un gobierno municipal con capacidad de ejecución y con mayoría política en el Concejo, pero también revela los límites de una gobernabilidad basada en atender demandas sectoriales y territoriales sin un plan. Cuando esas normas se aprueban para satisfacer las demandas de sectores sociales y una expansión urbana descontrolada, ¿realmente se están solucionando los problemas de la ciudad o sólo se los reconoce y legitima?
En Santa Cruz, el predominio de reconocimientos a ciudadanos y organizaciones muestra un Concejo que dedicó una parte desproporcionada de su producción normativa a actos simbólicos. El problema no es reconocer trayectorias locales, sino que esa agenda haya desplazado temas estratégicos para la ciudad. En ese sentido, José Antonio Prado sostuvo que el desafío de Santa Cruz —y de los municipios bolivianos en general— pasará por la “reconstrucción de la confianza en lo público”. Esa confianza difícilmente se creará si la ciudadanía percibe que sus representantes deliberan poco sobre los problemas cotidianos y mucho sobre homenajes.
Tres prioridades para la nueva gestión
Nuestros entrevistados coincidieron en que la recomendación a los nuevos Concejos Municipales no es producir más leyes por producirlas, sino producir mejores leyes: normas accesibles, alineadas con competencias, basadas en evidencia, conectadas con una visión de ciudad y evaluadas en el tiempo. Recogimos sus sugerencias, y las resumimos en tres prioridades para la nueva gestión edil:
Primera: mejores canales de acceso a la normativa. Las gacetas municipales no pueden seguir funcionando como repositorios difíciles de consultar, con buscadores débiles y PDFs dispersos. La ciudadanía necesita normas accesibles, descargables, buscables y comprensibles.
Segunda: abrir la discusión sobre competencias municipales. Los Concejos deberían revisar qué han legislado respecto de sus competencias exclusivas, compartidas y concurrentes, y cuáles han quedado relegadas.
Tercera: pasar de gobiernos reactivos a gobiernos que planifiquen con datos. Sin indicadores, las leyes se vuelven declaraciones sin seguimiento; sin seguimiento, la ciudad se administra a ciegas. La producción normativa debería incorporar metas, plazos, mecanismos de evaluación y evidencia territorial.